“No hay plata”, el comercial de Milei
El discurso del nuevo presidente de Argentina, Javier Milei, contiene más un anuncio que una promesa. Milei presentó un escenario económico catastrófico, al borde de la hiperinflación. Prepare el terreno para un disco duro para que esté en el «estado» y no en el sector privado.
Antes del inicio de la regresión hacia la democracia, hace 40 años, Milei hizo referencia a la Argentina de finales del siglo XIX, cuando el país era la principal fuente de alimentos del Reino Unido y su creciente economía. No regresé a la democracia el 10 de diciembre de 1983, convencido de que allí comenzaba «la decadencia de la Argentina», como dije.
Milei pintó un panorama negro en el corto plazo, una vez asesorado por su nuevo aliado político, el presidente Mauricio Macri. No tenemos que preocuparnos por la gravedad de su reincidencia en 2015, pero Macri nunca perdió la calma. En ese momento el presidente prefirió ocultar las cifras porque esperaba recibir «una lluvia de dólares» a la inversa. Llegó la lluvia, pero en forma de eudamiento. En 2018, el Fondo Monetario Internacional aportó 44.000 millones de dólares para apoyar al gobierno con estos fondos, pero no fue suficiente.
Hoy en día todavía hay crisis, con inflación récord, reservas internacionales en números rojos y una moneda sin valor. Promete “sangre, sudor y lágrimas” a corto plazo, pero promete luz al final de la calle. Al finalizar su discurso empezó “a las fuerzas del cielo”.


