01
Ene
En la tranquila y desierta residencia del embajador argentino en Caracas transcurren los días sin las habituales actividades diplomáticas y los sonidos característicos de la época navideña. El único ruido que rompe el silencio es el zumbido ocasional de un pequeño generador diésel que los refugiados políticos encienden dos veces al día para cargar sus teléfonos. Aparte de eso, la mansión permanece inmóvil, como una prisión de gran tamaño habitada por un puñado de personas. En lugar de diplomáticos, el complejo alberga a cinco miembros del equipo del líder opositor venezolano María Corina Machadoquien solicitó asilo político en marzo. Desde…